Un pequeño armario que guarda un poco de todo.

"Flores en los balcones, golpes de palabras" (Madrid, te comería a versos. Leiva)

viernes, 17 de abril de 2015

Lourdes

¡Buenos días! 

¿Os gustó la entrada de ayer? Espero que sí, porque para mí es muy especial. Os la dejo aquí, para los que no la hayáis visto. 

El quince de marzo, fui a Lourdes. Había querido ir siempre porque además de parecerme un sitio bonito, aunque no soy una creyente acérrima,  las Vírgenes son sagradas para mí. Fui con mi ama, Alex y mi prima. Madrugamos un montón y el viaje en bus se nos hizo un poco largo pero, al menos para mí, mereció la pena. Ya no solo por el hecho de ir si no porque pasé un día agradable con personas a las que quiero.

Gruta

Primero, hicimos una ruta en la que una guía muy simpática nos explicaba algunas cosillas sobre las apariciones de la Virgen, etc… Entramos en la Basílica, nos sacamos unas fotos… Fuimos a ver el manantial del que sale el agua Bendita…
Mosaicos
Basílica

Virgen de Lourdes
Lourdes
Vistas

Santa Bernardette

Basílica

Después, ya solos, subimos por el camino de los penitentes, donde hay recreaciones de escenas de la Semana Santa. La guía nos contó que hay gente que lo sube de rodillas… ¡Impresionante!

Camino del penitente

Cuando bajamos, llenamos las botellitas de agua. Después comimos y los bocatas nos supieron a Gloria, jejejejeje Por la tarde fuimos de compras, mi madre es una loca de los souvenirs y creo que yo lo he heredado de ella. Jajajajaja. Compramos figuritas, rosarios, velas... ¡y yo una boina rosa! No sé si me la voy a poner pero en París me quedé con las ganas y esta vez no me he podido resistir.  Algo que me sorprendió de Lourdes es que los souvenirs no tienen precios desorbitados. Hay cosas caras, por supuesto, pero en general es bastante asequible.

Alguna vez en mi vida me gustaría ir de voluntaria.

Os dejo por hoy, hasta la próxima! Un beso grande, Eme. 

jueves, 16 de abril de 2015

Querida Vida,

¡Buenísimas tardes! ¿Cómo va todo? Por aquí bien, llevamos unos días súper soleados –aunque hoy ha llovido un poquito- y el sol me pone de buen humor. Sé que llevo mucho sin actualizar el blog –tengo temporadas- pero es que juro que no he podido. Encontré un trabajillo, que acabé dejando porque no era lo que me pensaba y me quitaba mucho tiempo. Después, lo único que me apeteció hacer fue ¡descansar!

Estos días os voy a ir contando algunas cosillas guays que me han pasado en estas semanas. De momento, quiero compartir con vosotros uno de mis más preciados tesoros. Os pongo en situación antes: hace un tiempo, a principios de año, vi que había un concurso de cartas de amor. Como sabéis, me apasiona escribir y uno de los sueños de mi vida es publicar un libro -escritos ya los tengo-. Pues bien, me decidí a escribir una carta. Quise darle una vuelta al tema. No sé vosotros pero yo al pensar en el amor me viene a la cabeza una persona: mi pareja, mi familia, mis amigas… Pero también hay otras cosas a las que puede quererse, ¿no? Así que, decidí escribirle a mi vida. Además, en el momento que la escribí, no estaba pasando por un buen momento personal y tengo que decir que me ayudó un montón. La he presentado a dos concursos y no ha sido ganadora en ninguna pero yo estoy satisfecha con ella. A la gente de mi entorno que la leyó, también le ha encantado y con eso ya me vale. Espero que la disfrutéis mucho.


Querida Vida,

En realidad, no sé por qué he decidido escribirte esta carta… Quizás sea porque he visto todas las cosas que me has dado sin pedir nada a cambio, porque me he dado cuenta de que eres mucho más que una amiga. Eres parte de mí.

Nos conocimos un 16 de Septiembre de 1993. Mi vida, mi propia vida, cómo sonaba... No te voy a engañar, tengo que reconocer que al principio tuve miedo de ti. Eras una completa desconocida a la que vi nada más abrir los ojos por primera vez en mi recién estrenada existencia. Pero, a pesar de ese escalofrío de inseguridad, seguí adelante porque tú me brindaste tu mano cálida y, desde entonces, jamás nos hemos separado. Puede que a veces te haya maldecido e, incluso, te haya  dicho que te odio pero sabes que no lo digo de verdad. Sabes que pienso en ti cada segundo, en qué me depararás y en por qué eres así y no de otra manera. Sé que eres sabia y que todo lo haces por alguna razón. Espero que no te hayas tomado mal todas esas palabras fuera de lugar que he pronunciado en ciertas ocasiones, tengo momentos de debilidad en los que no soy yo misma. Pero tú me apoyas, pase lo que pase. Lo siento mucho, de verdad.

Vida, quiero darte las gracias por todo. Me has enseñado a amarte de una forma tan incondicional que no quiero dejarte ir jamás. Gracias por decirme en un susurro cada mañana que me levante de la cama en la que pernocto porque tenemos un largo día por delante. Y no sólo por eso, también por todo lo demás.

No sé qué habría sido de mí si no te hubieses empeñado en hacerme ver las cosas bonitas cuando yo solamente tenía ojos para las lágrimas. Has puesto en mi camino a personas que me quieren y me has concedido dones realmente maravillosos. Has confiado –y sigues haciéndolo- en mis capacidades y tu suave y dulce voz me dice al oído que luche por las cosas que merecen la pena. Consigues sacarme sonrisas con las situaciones más absurdas y encantadoras del mundo. Le pides al cielo que diluvie para mí cuando estoy leyendo un libro porque sabes que disfruto muchísimo con ello. Haces sonar mi canción favorita cuando estoy escuchando la radio y me regalas atardeceres dorados de ensueño cuando me empeño en ver las nubes grises.

Eres la más fiel compañera que una persona puede tener. Quizás a veces las cosas no salen como tú quieres que salgan pero, tranquila, yo sé mejor que nadie que errar es humano. Sé que haces todo lo que está en tu mano, que te esfuerzas por dibujarme una sonrisa y por mostrarme los caminos correctos. Me ayudas a levantarme cuando me caigo y curas mis heridas con esos besos mudos y esos abrazos invisibles.

¿Sabes una cosa? Estos días he estado pensando y he llegado a la conclusión de que el amor más fuerte que un ser humano puede sentir es por su vida. Porque para amar todo lo demás, primero hay que amarte a ti, porque tú lo eres todo. Todo. Porque sin ti no hay nada. Eres el pilar fundamental de todas y cada una de las personas.

Por favor, Vida. Sigue siendo tan caóticamente perfecta.

Un saludo. Atentamente, J.